jueves, 19 de mayo de 2016

LA HISTORIA Y LA ORTOGRAFÍA


LA HISTORIA Y LA ORTOGRAFÍA

MÉJICO
                                


MÉXICO
                               




MÉJICO o MÉXICO


MÉCSICO o MÉGICO

VEAMOS UN POCO LA HISTORIA DE ESTE PAÍS
El primer nombre con que se designó al conjunto de territorios descubiertos y conquistados por Hernán Cortés y sus aliados desde 1521, fue el de:

“LA NUEVA ESPAÑA DEL MAR OCÉANO”

Este apelativo fue sugerido por Cortés, al Emperador don Carlos I de España, en su Tercera Carta de Relación, escrita en la villa de Coyoacán. La razón que dio Cortés era:
                  “Por la semejanza de sus paisajes y clima con la Vieja España”


MESHICO-TENOCHTITLÁN


He aquí, el nombre original indígena de la capital del Reino de Moctezuma: 

Meshico-Tenochtitlán, que seguiría siendo el centro de la Nueva España, a lo largo de tres centurias, y que con el tiempo llegó a ser: "LA CAPITAL DEL MUNDO” apelativo que le daban los novohispanos del siglo XVII. Por encontrarse en el lugar equidistante entre los dos océanos: El Pacífico o Mar de Sur y el Atlántico o Golfo de México. Y ser paso obligado de los viajeros que iban desde la Península Ibérica a las Islas Filipinas y viceversa.
  
DISCUSIÓN O REFLEXIÓN

Entre las muchas cosas y actitudes incomprensibles para la sana lógica; que tiene el “mecsicano” común; hay una primordial:

Se trata de la grafía y pronunciación del nombre de su país y el patronímico correspondiente. ¡Nada menos!

Según la Historia, como hemos visto; este país nació llamándose la “Nueva España del Mar Océano” y llegó a comprender, a fines del siglo XVIII,  inmensos territorios del Norte y del Centro del continente americano. Desde Alaska hasta Centroamérica.

Ahora bien; su ciudad capital seguiría siendo llamada con el nombre que le habían impuesto sus fundadores paganos del siglo XIV; como Meshico-Tenoshtitlan (Tenustitán, Temistitán, etc. etc.)

Durante los tres siglos del Virreinato, el nombre de la ciudad de México  se escribió con “x” pero siempre refiriéndose a la capital de Nueva España, y a los nativos de la capital, se les llamaba mexicanos.

Nunca, durante los casi tres siglos del Virreinato, se mencionaron los territorios de la Nueva España como MÉXICO o MÉJICO y menos a sus habitantes se les llamó, como mexicanos o mejicanos, sino como novohispanos.

También, durante los siglos XVI, XVII y XVIII, la pronunciación de la letra equis (X) en nuestro idioma castellano fue cambiando o si se quiere evolucionando, desde el sonido (sh) suave, como lo escribieron Hernán Cortés y Bernal Díaz del Castillo en las palabras Meshico-(Mexico) y meshicano-(mexicano) o la pronunciación (gs) como en dexar, abaxo, debaxo, vox, quexa, Alexandro, Xerxes. Hasta hasta llegar al sonido (cs) más fuerte, en las palabras como: “extremo, próximo, anexo, extenso, etc. etc. y en otras (g) o (j) como: dejar, gemir, etc.

Pero, hacia finales del siglo XVIII, la letra X tenía un doble sonido: Por un lado el sonido (cs) y por otro el sonido fuerte (gj) de la letra jota actual (J). Había confusión y ninguna regla fue implementada.

LAS COSAS VAN A CAMBIAR ENTRANDO EL SIGLO XIX

Los territorios de la otrora Nueva España fueron “bautizados” por los revolucionarios novohispanos rebeldes al gobierno de la Corona Española de principios del siglo XIX, con el nombre de su capital: LA CIUDAD DE MÉXICO.

Grave error impuesto dictatorialmente, porque muchos no querían el apelativo natural de novohispanos, y por ello se refirieron a todos territorios de la Nueva España y a ellos mismos, con el apelativo de MÉJICO o MEJICANOS, como aparece en muchos de los documentos a partir de 1820. 

SON PUES, LOS LIBERALES, YA MODERNIZADOS QUIENES ESCRIBIERON MÉJICO CON EL SONIDO MODERNO DE LA LETRA “JOTA”. 

Como la x tenía en la segunda mitad del siglo XVIII, una pronunciación muy variable; podemos suponer que México se pronunciaba ya “Méjico”, aunque, por costumbre, se seguía escribiendo “México”.
Los propios gobernantes liberales y los historiadores de 1840-50 se dieron cuenta de ese error y comenzaron a escribir sus documentos: Méjico y mejicanos, como era la pronunciación natural de sus habitantes. Ya nadie pronunciaba Méshico, ni Mégsico.

He aquí la portada de un libro de esos años.



INCONGRUENCIAS

A ninguno de los fundadores de las nuevas naciones americanas separadas del Imperio Español de principios del siglo XIX, se les ocurrió llamar a sus nuevos países independientes con el mismo nombre de sus RESPECTIVAS CIUDADES CAPITALES. Salvo la República de Guatemala, que a imitación de los mexicanos lo hizo así.
A nadie en su sano juicio, se le hubiera ocurrido nombrar: Paris a toda Francia; Madrid a toda España, Berlín a toda Alemania; Londres a toda Inglaterra, Moscú a toda Rusia, Tokio a todo el Japón; Río Janeiro a todo el Brasil; Bogotá a toda Colombia, Buenos Aires a toda Argentina, etc. etc.

Los pensadores mexicanos, los filósofos y las personas que suelen meditar, aunque sea de manera superficial, sobre lo que sucede con las palabras México o Méjico, no han tocado este tema, precisamente, por falta de profundidad en su pensamiento o por desinterés en la materia.
Entonces, hay que preguntarnos: ¿Por qué fue así?  A guisa de investigar esa razón, hemos encontrado ciertas pruebas en documentos anteriores al levantamiento de los insurgentes rebeldes a la Corona Española.

Y para sorpresa de muchos, la respuesta está en los individuos que proyectaron la separación de la Nueva España del Imperio Español, a fines del siglo XVIII. Estos sujetos han sido los republicanos anglo-norteamericanos. Quienes crearon la Doctrina político-religiosa del “DESTINO MANIFIESTO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA” para destruir, confundir y sujetar a la población novohispana, y arebatarle sus territorios, quitarle esa riqueza, para que en lo futuro, no se organizara en una nación fuerte e independiente. Y en la correspondencia con sus protegidos los revolucionarios liberales mecsicanos escribieron con la letra x, pronunciada “cs”: Mécsico y mecsicanos, y también confundiendo el Virreinato de la Nueva España con una nueva República que se llamaría Mecsico. (1)





(1)  Don Agustín de Iturbide el padre de la nación mexicana independiente, se asemeja en mucho al fundador de la Nueva España; Hernán Cortés. Porque ambos, eran adalides de los valores eternos de la hispanidad, valores mismos de la civilización cristiana. Creó el Imperio Mexicano (escrito con “x”) Concepto de nación proyectada como una monarquía católica y aristocrática, adalid de la Hispanidad americana y que a partir de la Independencia nacería la nación Mexicana y los habitantes de cualquier parte de su geografía se llamarían mexicanos, no nada más los habitantes de su capital, la ciudad de México.
LA LETRA (X) EN NUESTRA LENGUA CASTELLANA.

Actualmente, dice la “Nueva Enciclopedia Sopena”, refiriéndose a la vigésima sexta letra del abecedario español:

“Antiguamente, la letra (X) representó dos sonidos: uno doble compuesto de la (K) o de la (G) suave junto a la (S): (KS) o (GS), y otro simple igual al de la (CH) francesa: Meshico o meshicano. Que hoy conserva en algunos dialectos como el bable (dialecto asturiano). Después tuvo valor de jota (J): Actualmente, solo tiene el sonido de (CS), como texto, extremo, léxico, xenofobia, xenofilia, anexo, etc. etc.”   
 
Como hemos visto, en la Enciclopedia de la lengua española Sopena, nos dice tajantemente: “Después tuvo el valor de jota”.  Pero no dice más, sin referirse a las fechas aproximadas de esa pronunciación. Actualmente la letra (X) sólo tiene el sonido de (CS).
Por lo tanto, los mejicanos del siglo XXI pronuncian el nombre de su país: MÉJICO, pero los escriben “México”. Y a sus nativos los llaman mejicanos, pero escriben el gentilicio “mexicanos” con x (cs). A todas luces se trata de una incongruencia, y muy grave.
Ya durante el siglo XVIII en sonido de la equis era como jota, pero también  ciertas palabras se escribían con (x) y se pronunciaban (cs).
Ejemplos: “que no haya dexado a la justa libertad y sencillez del lenguaje, etc. Reflexione pues mi lector estos exemplos, “dixese”, “influxos”, “exército”, “reflexione” “expresar, “máximo”.


En esa misma época se decía “dejado”, “reflexión”, “ejemplos”, “dijese”, “influjos”, “ejército”. “expresar” y “máximo” (conservan, hasta hoy, su pronunciación y su grafía).

CONCLUSIÓN

El error de pronunciación y grafía de las palabras México, Méjico; mexicano y mejicano, sigue en pie con la correspondiente confusión mental de los propios mejicanos. Pero, no han llegado todavía, filósofos y filólogos que puedan resolver de una vez por todas estas discrepancias.
Solamente, la costumbre de cometer diariamente este error, ha desembocado en apuntar, que se trata de una excepción a las reglas del alfabeto castellano. ¡Y creemos que así queda y quedará por mucho tiempo, por el desinterés de los propios mejicanos o mecsicanos para resolver la cuestión!

Aunque lo lógico sería escribir el nombre del país y su gentilicio, como se pronuncia en nuestro idioma castellano o español:

¡MÉJICO Y MEJICANOS!

LUIS OZDEN. Abril de 2016.












lunes, 29 de febrero de 2016

PALACIO DE HERNÁN CORTÉS


FACHADA AL ESTE

Hernán Cortés comenzó a construir su Palacio en 1529, al mismo tiempo que los Padres Franciscanos edificaban su Convento y la primitiva capilla. Precisamente lo edificó a un lado del templete piramidal, donde sin duda se practicaba el culto pagano de la sangrienta religión que privaba en todo el territorio dominado por la etnia acolhúa.
El antiguo poblado se asienta al norte del extenso valle que cierra el eje volcánico que rodea la ciudad de México y que ahí, baja abruptamente mil metros. El clima fresco de los 2300 metros sobre el nivel del mar de la capital mexicana, pasa en el valle de Cuernavaca a los 1300 en solamente 40 minutos de viaje en automóvil.

Este valle está regado por numerosos riachuelos que bajan de la sierra del monte Ajusco a 3700 metros de altitud donde existen frondosos bosques de coníferas, que en invierno se visten nieve. Desde sus enormes balcones naturales se puede contemplar el  esplendoroso panorama del valle con la ciudad de Cuernavaca cuya temperatura primaveral priva durante casi todo el año.  En los valles aledaños todavía existen numerosos manantiales de aguas minerales salutíferas. Cerca de esta ciudad existió el primer hospital naturista de todo el continente americano, en el siglo XVI, adonde acudían personas dolientes de todas partes, hasta del Perú.

Desde los tiempos de los grandes Cacíques acolúhas este valle era visitado por los gobernantes de la ciudad de Méshico-Tenochtitlan como lugar de veraneo.

Hernán Cortés conquistó este señorío antes que la ciudad de Moctezuma y su gusto por la buena vida le hizo volver ahí, para fincar su Palacio en este paraíso natural tan cercano a la capital de Virreinato.

Cuernavaca, derivación castellana del topónimo meshica Cuauhnáhuac quedó incluida en su enorme Marquesado, uno de los dos señoríos novohispanos que otorgó la Corona Española.
 El proyecto es de estilo renacentista adaptado a la geografía y clima subtropical del valle de Cuauhnáhuac, señorío meshica que perteneció a la familia del gran cacique Moctezuma II.  Hernán Cortés había quedado impresionado por el Palacio del Virrey don Diego Colón en Santo Domingo, así que cuando puso manos a la obra de su propio Palacio en Cuernavaca, pidió a los constructores que se basaran en el Palacio de don Diego Colón, que siendo virrey mandó construir en la ciudad de Santo Domingo de la Isla Española en el Caribe. No es remoto que haya sido don Hernán quien haya dibujado algunos bocetos, porque “era también jumétrico”.


FACHADA  AL OESTE

Cortés murió el 2 de diciembre de 1547, en Castilleja de la Cuesta, población cercana a Sevilla, cuando ya tenía determinado regresar a su Palacio de Cuernavaca. El Palacio siguió habitado por su viuda la Marquesa doña Juana de Zúñiga hasta principios de la década de 1560, mientras se terminaban los pleitos familiares que siguieron al Testamento.
La Marquesa se embarcó para Sevilla con sus dos hijas menores Catalina y Juana en esa década y su hijo, el segundo Marqués, don Martín llegó a Nueva España con su familia, visitó varias veces el Palacio entre 1563 y 1565. Pero fue obligado a regresar a España en 1566, por haber sido sospechoso de  participar en la Conjuración de los criollos.

El Palacio de Cuernavaca quedó entonces bajo la custodia del Lic. Altamirano, primo de Cortés y encargado de los asuntos del Marquesado. Desde esa fecha ningún heredero de Cortés vivió en el Palacio hasta la llegada del cuarto Marqués don Pedro Cortés, nieto del Conquistador en la década de 1620. Don Pedro Cortés murió en 1629 y fue enterrado junto a su ilustre abuelo en la Iglesia del Convento de San Francisco.

A lo largo de los siglos del Virreinato y del México independiente hasta la década de 1930, fueron varios de los descendientes italianos de Hernán Cortés que visitaron el antiguo Palacio de Cuernavaca, pero ya nadie vivió en él desde el siglo XIX cuando pasó a ser el Palacio de Gobierno del Estado de Morelos.


FACHADA PRINCIPAL


TESTAMENTO DE HERNÁN CORTÉS
 Primera cláusula: “Primeramente mando, que si muriese en estos reinos de España, mi cuerpo sea puesto e depositado en la iglesia de la parroquia donde estuviere la casa donde yo falleciere, e que allí esté en depósito e hasta que sea tiempo e a mi sucesor le parezca de llevar mis huesos a la Nueva España, lo que le encargo e mando que ansí haga dentro de diez años e antes si fuere posible e que los lleven a la mi villa de Coyoacán, y allí le den tierra en el monasterio de monjas que mando hacer e edificar en la dicha mi villa…y…..constituyo por mi enterramiento y de mis sucesores”.

Por lo anterior hemos visto que la primera preocupación, aparte de estar bien con Dios, era que sus restos descansaran en la tierra de su Conquista, en el país que robó su corazón y que con tan grande empeño lo había liberado del paganismo y tan sabiamente lo había gobernado emitiendo directivas que duraron por muchos años.
Los restos de Hernán Cortés no pudieron quedar en Coyoacán como había sido su deseo. Actualmente permanecen, tras diez consecutivos traslados, en  la Iglesia aneja al Hospital de Jesús Nazareno, del Centro Histórico de la ciudad de México. Una simple placa de bronce consigna:
HERNÁN CORTÉS, 1485-1547.

LUIS OZDEN
BIBLIOGRAFÍA

Apuntes Propios. Luis G. Pérez de León 1998.
Diccionario Porrúa S.A. México 1994.
“HERNÁN CORTÉS”.  José Luis Martínez. México, 1990





sábado, 30 de enero de 2016

LISTA DE LIBROS BÁSICOS SOBRE HERNÁN CORTÉS



HERNÁN CORTÉS DE MONROY
CONQUISTADOR DEL LOS AZTLANTECAS
13 de Agosto de 1521

La Academia de Hernán Cortés A. C.
Ciudad de México

Presenta a sus lectores una lista de:

LIBROS BASICOS PARA EL ESTUDIO DE LA FIGURA DE DON HERNÁN CORTÉS.

Alamán, Lucas. “Disertaciones sobre la historia de la República
                            Mexicana.”
Benítez, Fernando.- “La Ruta de Hernán Cortés.”
Cervantes de Salazar, Francisco. “Crónica de la Nueva España.”
Clavijero, Francisco Javier. “Historia Antigua de México y de su
                                               Conquista.”
Cortés, Hernán. “Cartas y Relaciones al Emperador Carlos V.”
Cuevas, Mariano.  “Cartas y Documentos de Hernán Cortés.”
Del Castillo, Cristóbal.- Relato de la peregrinación de los “Aztecas”.
Díaz de Castillo, Bernal.  “Historia Verdadera de la Conquista de
                                         La Nueva España.”
Durán, Diego Fray. “Historia de la Indias de Nueva España y Islas                                   de  Tierra Firme.”
Fuentes Mares, José. “Cortés el hombre”.
Gómara, Francisco López de. “Historia de la Conquista de México.”
Herrera, Antonio de. “Historia General de los Hechos de los
                                   Castellanos en las Islas y Tierra Firme del
                                   Mar Océano.”
Ixtlixóchitl, Fernando de Alva. “Relaciones Históricas.”
Macías, José.- “Hernán Cortés”.
Madariaga, Salvador de. “Hernán Cortés”.
Madariaga, Salvador de.- “Guerra en la Sangre”
Martínez, José Luis.- “Documentos Cortesianos”. 4 tomos
Motolinía o Fray Toribio de Benavente. “Historia de los indios de la
                                                                 Nueva España”.
Orozco Linares,  Fernando.- “La Conquista de México”.
Orozco y Berra, Manuel. “Historia Antigua y de la Conquista de
                                          México”.
Oviedo, Gonzalo Fernández de. “Historia General y Natural de las
                                                     Indias, Islas y Tierra Firme del
                                                     Mar Océano”.
Patronato mexicano del 5º Centenario de Cortés A.C. “Cortés”, Navegante, Político, Arquitecto, Economista y Literato. Editorial “Diana” 92                   
Pereyra, Carlos. “Hernán Cortés”.
Prescott, William. “Historia de la Conquista de México”.
Sahagún, Fray Bernardino de. “Historia Universal de las cosas de
                                                   Nueva España”.
Sigüenza y Góngora, Carlos De  - “Piedad Heroica de Hernán Cortés”.
                                                       “Relaciones Históricas”
Suárez de Peralta, Juan.- “Historia de las Indias de Nueva España”.
Tapia, Andrés de. “Relación sobre la Conquista de México”.
Torquemada. Fray Juan. “Monarchia Indiana”. 
Trueba Olivares,  Alfonso. “Hernán Cortés; Libertador del indio”.
Valle-Arizpe, Artemio.- “Andanzas de Hernán Cortés”.
Vasconcelos, José.- “Breve Historia de México”
Vasconcelos, José.- “Hernán Cortés creador de la Nacionalidad”.
Zamacois, Niceto de.- “Historia de México”.

LUIS OZDEN,
Enero 2016.




martes, 15 de diciembre de 2015

LA FE DE HERNÁN CORTÉS







LA FE DE HERNÁN CORTÉS


LA CRUZ Y LA ESPADA

Hernán Cortés desembarcó en la isleta de San Juan de Ulúa, el jueves Santo 21 de' abril de 1519, al frente de casi 600 hombres de guerra; habían pasado solamente 27 años desde la toma de Granada por los Reyes Católicos y 26 años y medio desde el descubrimiento del continente americano por Cristóbal Colón. Por lo tanto, Cortés y sus seguidores continuaban el impulso natural de la España de entonces, primera potencia europea, que junto a Portugal, abrían las rutas marinas al comercio y a la Fe cristiana.

Frente al pequeño grupo de exploradores se dibujaba la línea costera de un mundo desconocido.
Solamente, dos breves exploraciones anteriores habían tocado ese litoral; la de Hernández de Córdoba en 1517 y la de Juan de Grijalva en 1518.

México, nuestro país no existía todavía, el pueblo mexicano estaba aún por nacer y el territorio que Cortés contemplaba era ocupado por muy diversas tribus paganas que hablaban más de 50 lenguas y dialectos diferentes, guerreando continuamente unos contra otros. De entre ellos el más fuerte era la tribu colhúa, casta guerrera seguidora de una religión cruelísima con la cual esclavizaba a muchos pueblos oscureciendo su espíritu.
 Cada comunidad sometida debía entregar, entre otros, un tributo de jóvenes y doncellas para el sacrificio a sus dioses. Y los caciques temblaban con solo escuchar el nombre del gran "tlatoani" (el que habla más fuerte, el mandamás) Moctezuma.

Para entender la FE de Hernán Cortés y de sus compañeros hay tomar en cuenta los  antecedentes históricos que habían formado su carácter. En los españoles de los siglos XV Y XVI palpitaba la sangre de más de 30 generaciones de luchadores contra el musulmán, infiel invasor de Iberia por casi 800 años. Todos esos siglos de guerra templaron el valor y la FE de los cristianos, cualidades que no tenían los otros pueblos europeos.

Por lo tanto, para los hijos de la casta hidalga, empuñar la espada o la lanza, era la única manera de ganarse el pan y hacer morada. El hidalgo, no podía ejecutar otro trabajo, deshonra era, hacerlo por otros medios que no fuesen arriesgar con valor la propia vida, hacer fortuna, mantener su linaje o crear otro con las armas en la mano; todo esto, era lo correcto y digno para los jóvenes cristianos. El ancestral llamado de la cruzada medieval estaba en el alma de los conquistadores del nuevo mundo. La Cruz y la Espada eran los signos de la FE. Salvar las almas  de los paganos del Nuevo Mundo, aún contra la voluntad de estos, y extender el reinado de Jesucristo, eran los principales motivos de la Conquista; el llamado venía de Dios, los medios, de esos jóvenes, muchos de los cuales morirían en la aventura.

Hernán Cortés era el prototipo de esa casta de guerreros natos, para quienes la vida no tenía otro sentido que empuñar la espada, montar a caballo y arriesgar su vida con valor. Ganar la fortuna del infiel y del pagano a cambio de llevar la luz de la verdadera FE, protegiendo a los religiosos en su labor evangelizadora.

A los 19 años de edad el joven hidalgo Hernán, se precipitó en el tumultuoso torrente humano que buscaba fortuna y honra o tal vez la muerte. Como tantos otros cruzó el océano tormentoso, obedeciendo al llamado divino que marcó en Descubrimiento y la Conquista del Nuevo Mundo. SERVIR A DIOS Y AL REY era el lema.

Los hidalgos y la gente llana que se embarcaban en Sevilla para las nuevas tierras descubiertas; debían registrarse en La Casa de Contratación de Sevilla, estupendo filtro, que no permitía el ingreso de forajidos, perseguidos por la Justicia, dudosos cristianos, mujeres de mala vida y de polizontes: quienes no podían pagar su pasaje.

Con los cientos de miles de documentos del Archivo sevillano se derriba la Leyenda Negra confeccionada por los enemigos de España con la que afirman maliciosamente, que los conquistadores del continente eran “bandas de maleantes”. La Corona española controló mucho mejor que las otras monarquías, a sus emigrantes durante los 330 años que dominó en toda la Tierra Firme americana.

Mientras que la Corona inglesa, por ejemplo: desde principios del siglo XVII, vació las cárceles y calles de sus ciudades, de toda laya de indeseables, embarcando a cientos de miles para poblar las costas de Norteamérica. Propiciando, con esto, la extinción de los indios y la trata de esclavos negros arrancados del África.


En la mente de los conquistadores españoles, los seres humanos se dividían en tres clases: cristianos, infieles y paganos; convertir a los paganos a la FE de Jesucristo, comunicarles la luz de Su Revelación y someterlos al Rey Emperador de las Españas era un deber primordial.

Al Rey se le debía lealtad por ser ministro de Dios en la Tierra para defender a los cristianos de sus enemigos jurados y visibles; mientras que al Papa se le obedecía por ser el representante de Cristo para velar por la salud espiritual de los fieles y defenderlos de los enemigos de la FE: los judaizantes, los infieles y los herejes.

Hernán Cortés era hombre de FE probada; el soldado cronista Bernal Díaz del Castillo escribe en su "Historia Verdadera": "Cortés era muy religioso, rezaba todas las mañanas en su libro de oraciones y oía la Santa Misa con devoción".

Antes de entrar en batalla con los nativos les hacía leer por medio de sus intérpretes, el Requerimiento legal; si aceptaban ser amigos se les daba la paz, en caso contrario, se les hacía la guerra.

Para entender a los conquistadores y, con ellos, a su más insigne representante hay que ser consciente de esta circunstancia: Toda la actuación de Cortés como conquistador, gobernante, político, poblador y constructor de la nueva nación mexicana, estaba impregnada del ideal medieval que creó la civilización cristiana; del amor que sentía por la tierra de su conquista, de la que hoy formamos parte y de su fidelidad al Rey. Hernán Cortés estaba convencido de la santidad de su empresa.

En noviembre de 1547 en Castilleja de la Cuesta, poco antes de fallecer, pide en la primera cláusula de su testamento que sus restos sean trasladados la villa de Coyoacán. Actualmente, éstos se encuentran en la iglesia anexa al Hospital de Jesús por él fundado en el centro de la ciudad de México.
Los hombres y mujeres del siglo XXI, sobre todo los que pontifican de historiadores oficiales, no ven o no quieren ver los antecedentes del nacimiento de la nación mexicana. Influenciados, como están, por los anti valores del cristianismo, como son: el ateísmo, el liberalismo, el neo indigenismo marxista, la indiferencia religiosa y el hedonismo; permeados por las corrientes destructoras de la mente y del espíritu; del mundialismo apabullante y su secuencia  sensiblera, romántica, debilitadora de la educación y del carácter heredados de nuestros ancestros.

A los intelectuales que desprecian la verdad histórica, qué la han sustituido por otra falsa, fantasiosa y subjetiva, hago un llamado urgente: recobremos el conocimiento y la difusión de nuestro pasado mediterráneo. Somos el resultado de la Conquista española.
  

REFLEXIÓN


Desde el punto de vista de la Religión del pueblo mexicano; podríamos afirmar que  el Acta de Nacimiento de lo que sería México, comenzó cuando Cortés derribó los ídolos del templo mayor colhúa al inicio de la Conquista, el 13 de agosto de 1521.

Su FE de Bautismo se escribió el 12 de diciembre de 1531 cuando la Virgen  Santísima se apareció al neófito Juan Diego en el cerro del Tepeyac, y que su Confirmación sería el 27 de septiembre de 1821, cuando don Agustín de Iturbide entró en la ciudad de México al frente del Ejército Trigarante para consumar su independencia política.

LUIS OZDEN
luisozden@yahoo.com
 Diciembre de 2015.

FUENTE DE INFORMACIÓN:   Archivo de la Academia de Hernán Cortés, San Ángel. Ciudad de México.









viernes, 20 de noviembre de 2015

LA DEVOCIÓN DE HERNÁN CORTÉS



LA DEVOCIÓN DE HERNÁN CORTÉS

                                                
JOYA LLEVADA POR HERNÁN CORTÉS  AL MONASTERIO DE GUADALUPE DE EXTREMADURA, COMO EXVOTO
1528-1529
LUIS OZDEN


Gonzalo de las Casas, Alcalde Mayor y Encomendero de la Mixteca (Hoy Oajaca) y pariente del Mártir Felipe de Jesús, en su tratado “Arte para criar seda en la Nueva España” (1581) afirma que ya desde 1522 había enviado Cortés a España por cañas de azúcar, moreras, peras, seda, sarmientos y  otras muchas plantas. 
Hacia el año de 1527 Hernán Cortés poseía unas buenas tierras cercanas a la población de Yautepec, sur de la ciudad de México, donde cultivaba moreras. Cortés cuidaba personalmente de esas preciadas plantas traídas desde Granada en 1524, de las que, por medio de sus gusanillos, esperaba obtener las primeras sedas cultivadas en el continente americano.
“La tierra novohispana era rica y se cultivaba de todo a sólo seis años de ganada la Conquista”
Ya su huerta fructificaba y pronto los moriscos llegados a Nueva España, a sus expensas, comenzarían a producir la preciada seda. Absorto en sus proyectos empresariales estaba el Conquistador, cuando sin percatarse, fue mordido en una pantorrilla por un “escorpión”; una especie de lagartija o salamandra muy ponzoñosa cuya mordedura era casi siempre mortal.
Varios de los acompañantes de don Hernando se aprestaban para aplastar al animalejo, pero Cortés les ordenó que en matándolo lo conservaran. La ponzoña de la salamandra comenzó a hacer sus efectos en el organismo de Cortés y éste ya no pudo caminar, creyendo que moriría en el acto porque se desvanecía. Alguno pidió a los indios que llamaran a un chamán muy conocido por sus curaciones.

“Estando en esa congoja, volvió los ojos a la morena Virgen de Guadalupe de su tierra extremeña, y de la que sabía, que desde que el pastor Gil la encontró en la cueva, no había dejado de hacer milagros. Levantó hasta ella el alma, atribulado, ofreciéndole que si lo aliviaba, le llevaría en persona un exvoto a su santuario como agradecimiento.”
“Acabada su plegaria, apareció un indio anciano en la puerta de su casa, sabedor de lo que acontecía, traía con él un montón de hierbas y un brebaje.”

Las hierbas las aplicó a la herida y le hizo tomar constantemente, el zumo amargo.
“A los pocos días quedó sano y bien puesto. Comprendió que esa cura se había realizado por la bondadosa gracia de Nuestra Señora.” 
Esta anécdota aparece en el libro escrito por el Padre Francisco López de Gómara quien fue capellán del Conquistador cuando éste residía en España después de 1540. Gómara agrega que Cortés mandó labrar el exvoto prometido a la Virgen Santa María de Guadalupe, a los joyeros de Moctezuma, estos eran indios de la Mixteca quienes tenían una colonia en el barrio de Azcapozalco al norte de la ciudad de México.
Gómara continúa describiendo en su crónica que el oficio “más primo de los indios de la ciudad de México” era la joyería.
“Sacan al mercado cosas bien labradas con piedra y fundidas con fuego. Un plato ochavado, en un cuarto de oro y el otro de plata, no soldado sino fundido y en la fundición pegado; un pesce con una escama de plata y otra de oro, aunque tenga muchas. Vacían un papagayo que se le ande la lengua, que se le mecen la cabeza y las alas…… esmaltan así mismo, engastan y labran esmeraldas, turquesas y otras piedras y agujeran perlas….” 
“Aquel exvoto deseaba Cortés que fuese un animal hueco para poner dentro el que lo picó. Al poco tiempo estaba ya fundido y bien pulimentado ese exvoto en un espléndido engaste de piedras finas. El cuerpo se hallaba todo revestido de mosaico verde, azul y amarillo, figurando escamas y rugosidades por las que andaba un cálido y perene tornasol; en él se veía que resaltaba el verde hiliano de cuarenta y cinco esmeraldas las más dellas labradas con extrañeza, en las patas aprisionaba dos perlas rosadas y toda la áurea alimaña pendía de una cadena formada por placas llenas de sutiles labrados, unidas entre sí por eslabones de finura delicada, y en las que se irisaban otras perlas; había, además, perlas magníficas en los remates y afiligranados colgantes, de todo él pendían a modo de brinquiños, con gracia frágil, exquisita y pura. Entre este estuche de deslumbrante suntuosidad, se encerró el cuerpo seco de la maligna sabandija”. (1) Del Texto de Letizia Arbeteta.

También mando labrar don Hernando una ancha y pesada lámpara de plata, para que, perpetuamente, con la renta que iba a dotarla, ardiera ante la Virgen de Guadalupe.

                                     
“Recién terminada la Conquista de la ciudad de México, ya le había enviado a la Virgen , además de gruesos tejos de oro, de barras de plata, de grandes penachos de plumas verdes y argentería, un ancho esplendoroso plumaje a manera de capa el campo verde a la orladura de plumas largas, el cabezón labrado de oro e pluma azul aferrado en un cuero de tigre”
“Item, un corte de pluma azul e oro, un como cuerpo abierto por los pechos a manera de sacrificado al uso que acá se sacrifican, con la cintura de pluma verde. Item, una rodela, el campo azul con un hombre figurado en medio, labrado de oro”.
En 1528 se embarcó Cortés en Veracruz, hacia España. iba radiante y caballeresco a su patria natal a recoger el premio después de haber domado a la fortuna. (2) Del Texto de Letizia Arbeteta.


“Al llegar a España enderezaría sus pasos, primero como humilde peregrino, hacia el venerado Santuario de Guadalupe, para postrarse ante la Virgen y ponerle el corazón a sus pies, por el santo auxilio que constantemente, le impartió en su vida de lucha, llena de arriesgados trabajos y peligros grandes  continuos.”
A llegar al Monasterio de Guadalupe mandó hacer un solemne novenario, repartió grandes limosnas entre los pobres del lugar y mandó decir misas por el descanso del alma de su padre, por quien llevaba vestidos de luto. También mandó decir misas por los esforzados compañeros muertos en las luchas de la Conquista.

LAS CONTROVERSIAS ENTORNO AL EXVOTO
Tomo la información del trabajo publicado en Madrid en el mes de octubre de 1995. Trabajo elaborado por la investigadora Letizia Arbeteta Mira.

Comencemos por el inventario de las alhajas del joyel del Real monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe. En la serie de objetos pertenecientes al siglo XVI aparece un dibujo que representa una joya con cadenas que representa un exvoto que el conquistador Hernán Cortés llevó personalmente al Monasterio de Guadalupe a fines de 1528.

“Esta joya es particular por la circunstancia de retrato de un escorpión u otra sabandija que mordió al famoso Hernán Cortés causándole una gran enfermedad de la que estuvo a la muerte …… En su aflicción se ofreció a Nuestra Señora la Virgen de Guadalupe en Extremadura quien oyó su súplica. Y el devoto Hernán Cortés demostró su agradecimiento a su bienhechora en esta Santa Casa, siete años después de ganada –la ciudad de México- ofreciendo varios dones y uno de ellos fue esta joya que es de oro con algún esmalte verde y otros colores, con cuarenta y tres esmeraldas muy claras, grandes y hermosas, las más de ellas labradas con mucha extrañeza, tiene también cuatro perlas de dos colgantes y las otras dos presas de las garras……le falta una esmeralda en el espinazo.”

 La primera referencia a las ofrendas de Hernán Cortés se encuentra en la obra de Fray Gabriel de Talavera: “Historia de Nuestra Señora de Guadalupe, publicada en Toledo en 1597.
El archivero mayor y bibliotecario del Monasterio de Guadalupe, en su obra “La Virgen de la Hispanidad”, editada en Sevilla en 1942, identificaba el exvoto en forma de pinjante en forma de lagarto que se conserva en el Instituto Valencia de Don Juan, en España. Varios otros investigadores se adhirieron a esta misma opinión en 1978. Y otro archivero e investigador del Monasterio de Guadalupe escribió en 1981, un artículo titulado “Nuevos datos del Exvoto de Hernán Cortés” con las opiniones y controversias de los investigadores de esa época, dominando la opinión de ser una pieza europea de finales del siglo XVI.
Es muy extensa la lista de autores y opiniones, sobre el famoso exvoto trabajado por los indios joyeros de Moctezuma, la mayor parte fantasiosas y peregrinas.
Por lo tanto nos vamos a concretar a relatar los hechos consignados en los documentos que tenemos:
En primer lugar está la crónica de Bernal Díaz del Castillo, cronista y testigo de la Conquista:
En 1528.  “…..fue a jornadas largas a Nuestra Señora de Guadalupe para tener novenas…..”
En el libro de capellanías conservado en el Monasterio y que es el testimonio más antiguo de la visita de Cortés a Guadalupe, no se hace referencia a la mordedura del escorpión, solamente describe la pieza.

“El Marqués del Valle de Guaxaca en las Indias de la Nueva España, Don Fernando Cortés, Capitán General de la Nueva España vino de las Indias a visitar esta Santa Casa el año de 1528, y ofreció a Nuestra Señora un rico alacrán de oro, hecho de manos de indios y tiene unas esmeraldas de mucho valor y ofreció otras muchas cosas de plumas hechas que están en la Sacristía……”

La investigadora Letizia Arbeteta, relata la opinión del Padre Francisco de San José archivero del Monasterio en 1740, Cortés, estando en peligro de muerte, se dirigió a  Nuestra Señora de Guadalupe: “Así la buscó humilde, hallándose deshauciado de los médicos por una mordedura de venenosísimo escorpión que le quitaba la vida…..”
“un escorpión de oro y cuajado de esmeraldas y otras piedras preciosas y dentro el ponzoñoso animalito….”

La autora referida cree que la figura del exvoto que representa una lagartija no tiene nada que ver con un “escorpión- alacrán”, y queda desconcertada por la joya que se exhibe en el Instituto de Valencia de Don Juan en Madrid.

Yo creo que esa joya que se presenta con la figura del lagarto es la auténtica, aunque algo modificada y sin todas las esmeraldas y piedras originales, porque muchas de esos exvotos a la Virgen de Guadalupe fueron deshechos para utilizar las joyas en el suntuoso sagrario elaborado en el siglo XVIII.
En cuanto a la figura del animal, como una especie de salamandra, es correcta, por lo que ya hemos asentado antes: Que a esa lagartija ponzoñosa se le llama en México con el nombre de ESCORPIÓN, sin que tenga nada que ver con el insecto, al que comúnmente se le denomina como ALACRÁN, también muy venenoso del que existen muchas variedades en todas las regiones tropicales del país.
LUIS OZDEN
Noviembre de 2015.
BIBLIOGRAFÍA
*“Historia de la Conquista de México”, Francisco López de Gómara, Ed. Ayacucho, 1979.
*”Andanzas de Hernán Cortés”, Artemio de Valle-Arizpe, Ed.Panorama, 1987, México.
*Texto publicado, “El exvoto de Hernán Cortés”,  Madrid, España, 1995. *Fotografías de “Hispanic Society of America”, Instituto Valencia de Don Juan, Madrid.

*Apuntes de la Academia de Hernán Cortés, Ciudad de México, año 2000.