miércoles, 15 de junio de 2016

¿ENVIÓ ESPAÑA DELINCUENTES A AMÉRICA?



                                               




¿FUERON DELINCUENTES LOS CONQUISTADORES Y POBLADORES ESPAÑOLES DEL NUEVO MUNDO COMO AFIRMA LA LEYENDA NEGRA ANTI ESPAÑOLA?


Ha  sido  desde  siempre,  escuchar  a  nuestras  generaciones  y  a  las  de nuestros hijos,  las afirmaciones de pseudo historiadores y profesores, los más, bien intencionados, pero ingenuos  en  este  tema­, quienes  con  “sapiencia”,  pontifican  que  los  conquistadores  y primeros  pobladores  españoles
de  América,  fueron  delincuentes,  aunque  no  especifican  sus  nombres ni los delitos que hubieran cometido y menos, si cargaban en se haber, alguna sentencia penal de la región de España donde proveían. 

Es  necesario  acotar  esta  acusación  gratuita  para  higiene  mental  y  así  evitar  que  las  mentes de los nuevos ciudadanos se contaminen con esas falsedades. 

La  Historia,  si  se  considera  como  ciencia,  tiene  reglas  estrictas  para  su  investigación.  Nace  con la escritura, es decir  con la prueba documental. 
No se desdeña el testimonio  oral. 

De ahí la nunca bien reconocida Piedra Roseta, estela egipcia cuyo texto escrito en  lengua  egipcia,  demótica  y  griega  permitieron  dar  a  conocer  los  símbolos  cuneiformes  sumerios  y  los  jeroglíficos  egipcios  al  interpretar  el  griego  antiguo  que  es  la  tercera  inscripción, asimismo  grabada en esa piedra. 

En  las  culturas  mesoamericanas,  en la  labor  de  investigadores  extranjeros,  han  tratado  de  interpretar  textos  de  estelas  de  las  culturas  mayas y del altiplano. 
En  el Altiplano,  se  desconocen  por  ejemplo, las lenguas habladas, o quizás escritas, por olmecas. teotihuacanos y toltecas, e  incluso se desconoce también su mensaje.  Lo  que  nos  ofrecen  los  estudiosos,  paleontólogos  y  arqueólogos,  son  meras  especulaciones  subjetivas:  valiosas  a  no  dudar,  pero  todas  basadas  en  textos  ya  de  náhuatl,  zapoteco,  mixteco,  huasteco,  maya o tarasco,  en  fin,  de  idiomas  nativos  de  los  pueblos  precortesianos,  conocidos  de  manera  escrita  en  español  por  informantes  y  escribanos  de  sus  culturas  y por  las  ediciones  de  los  catecismos y vocabularios de los  misioneros, casi todas ellas del siglo XVI; algunos de códices adicionados con textos escritos  en caracteres latinos.
Es esa nuestra Protohistoria. 

¡Cuánto daríamos por tener en Mesoamérica un testimonio similar a la Piedra 
Roseta! Después de estas reflexiones, regreso al tema: A  pesar  que  era  ya  innegable  la  esfericidad  de  nuestro  planeta  en  la  intelectualidad  hispana  del  siglo XIV,  por  ejemplo, como lo muestra  la  imagen  de  la Virgen  María  en  el  Monte Serrato,  escultura  del  siglo XII, donde sostiene  en  sus  brazos  a  Cristo  niño,  con  el  globo  terrestre  en  sus  manos. 

Pero  en  la  Castilla  medieval,  como  en  todo  el  resto  de  Europa, 
las  clases bajas eran ignorantes de ese pensamiento y permanecían inmersas en leyendas.
Y en efecto, para completar la tripulación de grumetes de las primeras naves de Colón, la Reina Isabel de Castilla otorgó amnistía a algunos reos que quisieran acompañar a los marinos veteranos en la primera travesía del océano Atlántico.  

   
De permanecer en las mazmorras, a morir libres en el mar como sirvientes, no faltaron quienes aceptaran esa indulgencia.  
Este acto bastó  para  los enemigos de España originaran  el  mito de que  los  primeros  descubridores  y  los  conquistadores  del  Nuevo  Mundo  fueron  la  prez  de  la  delincuencia  de  España. y de la felonía de decir que los hispanoamericanos sin excepción, tenemos sangre de malechores.

En  una conferencia que impartí, una  persona  que  se  dijo  “historiador”,  me  cuestionó  al  asentar  esa  premisa.
Mi respuesta fue simple: Debe  ser  de  sobra  conocido  por  usted,  que  en  el reino  de  Castilla  desde  los  primeros  viajes a las Indias, se registraban las personas que abordaban los barcos,
en la Casa de Contratación de Sevilla, con sus nombres,  ocupación,  lugar  de  procedencia  y  destino. 

Abundé: Todo viajero a las Indias debía pagar su pasaje. Nadie que no fuera solvente podía emigrar a la América española. Usted no debe ignorar los tomos que el historiador de la Universidad del Estado de Nueva York, Peter Bouyd Bowman, escribió un índice "biogeográfico" DE MÁS DE CUARENTA MIL POBLADORES ESPAÑOLES QUE CRUZARON EL ATLÁNTICO EN EL SIGLO XVI.
En el que analiza detalladamente a cada inmigrante desde el año de 1493 a 1539  3 españoles de América en el siglo XVI, analiza en un detallado estudio a cada emigrante  de 1493 a 1539, en  cuanto a  sus destinos,  cargos, oficios  y  condición  social. 

Como en todo todo conjunto humano, claro que hubo quienes transgredieron las leyes, como  hoy  acontece;  señala  el  investigador  anglosajón,  que  los  viajeros  a  Indias,  fueron  gobernantes,  criados,  esclavos,  nobles,  mercaderes,  pescadores,  grumetes,  escribanos,  jueces,  curtidores,  impresores,  carniceros,  frailes,  mineros,  clérigos,  zapateros, carpinteros, carreteros, agricultores, catedráticos, boticarios, taberneros….

Portada  del  segundo  tomo  del  Índice  Geográfíco  de  cuarenta  mil  pobladores de españoles de América en el siglo XVI 

Es tiempo de abandonar las falsas leyendas que lanzan corpúsculos dizque para exaltar las culturas autóctonas, evidentemente valiosas, pero muchos lo hacen para denigrar la ejemplar presencia española en el Continente Americano.  Calumnias gratuitas para  la  gran  comunidad  hispanoamericana. Porque  su  sociedad en todos los niveles, sea de origen criollo, o mestizo de sangres  indígenas, africanas o asiáticas, fueron concebidos por los españoles que emigraron a América en los tres siglos del Virreinato, ellos nuestros antepasados.

Es tiempo de desterrar de nuestras mentes esas falsedades divulgadas por nuestros enemigos culturales y por la historia oficial de nuestros países hispanoamericanos. Estamos ya en el siglo XXI.



ISAAC LUIS VELÁZQUEZ MORALES.
ACADEMIA DE HERNÁN CONRTÉS

EDITÓ: LUIS OZDEN

jueves, 19 de mayo de 2016

LA HISTORIA Y LA ORTOGRAFÍA


LA HISTORIA Y LA ORTOGRAFÍA

MÉJICO
                                


MÉXICO
                               




MÉJICO o MÉXICO


MÉCSICO o MÉGICO

VEAMOS UN POCO LA HISTORIA DE ESTE PAÍS
El primer nombre con que se designó al conjunto de territorios descubiertos y conquistados por Hernán Cortés y sus aliados desde 1521, fue el de:

“LA NUEVA ESPAÑA DEL MAR OCÉANO”

Este apelativo fue sugerido por Cortés, al Emperador don Carlos I de España, en su Tercera Carta de Relación, escrita en la villa de Coyoacán. La razón que dio Cortés era:
                  “Por la semejanza de sus paisajes y clima con la Vieja España”


MESHICO-TENOCHTITLÁN


He aquí, el nombre original indígena de la capital del Reino de Moctezuma: 

Meshico-Tenochtitlán, que seguiría siendo el centro de la Nueva España, a lo largo de tres centurias, y que con el tiempo llegó a ser: "LA CAPITAL DEL MUNDO” apelativo que le daban los novohispanos del siglo XVII. Por encontrarse en el lugar equidistante entre los dos océanos: El Pacífico o Mar de Sur y el Atlántico o Golfo de México. Y ser paso obligado de los viajeros que iban desde la Península Ibérica a las Islas Filipinas y viceversa.
  
DISCUSIÓN O REFLEXIÓN

Entre las muchas cosas y actitudes incomprensibles para la sana lógica; que tiene el “mecsicano” común; hay una primordial:

Se trata de la grafía y pronunciación del nombre de su país y el patronímico correspondiente. ¡Nada menos!

Según la Historia, como hemos visto; este país nació llamándose la “Nueva España del Mar Océano” y llegó a comprender, a fines del siglo XVIII,  inmensos territorios del Norte y del Centro del continente americano. Desde Alaska hasta Centroamérica.

Ahora bien; su ciudad capital seguiría siendo llamada con el nombre que le habían impuesto sus fundadores paganos del siglo XIV; como Meshico-Tenoshtitlan (Tenustitán, Temistitán, etc. etc.)

Durante los tres siglos del Virreinato, el nombre de la ciudad de México  se escribió con “x” pero siempre refiriéndose a la capital de Nueva España, y a los nativos de la capital, se les llamaba mexicanos.

Nunca, durante los casi tres siglos del Virreinato, se mencionaron los territorios de la Nueva España como MÉXICO o MÉJICO y menos a sus habitantes se les llamó, como mexicanos o mejicanos, sino como novohispanos.

También, durante los siglos XVI, XVII y XVIII, la pronunciación de la letra equis (X) en nuestro idioma castellano fue cambiando o si se quiere evolucionando, desde el sonido (sh) suave, como lo escribieron Hernán Cortés y Bernal Díaz del Castillo en las palabras Meshico-(Mexico) y meshicano-(mexicano) o la pronunciación (gs) como en dexar, abaxo, debaxo, vox, quexa, Alexandro, Xerxes. Hasta hasta llegar al sonido (cs) más fuerte, en las palabras como: “extremo, próximo, anexo, extenso, etc. etc. y en otras (g) o (j) como: dejar, gemir, etc.

Pero, hacia finales del siglo XVIII, la letra X tenía un doble sonido: Por un lado el sonido (cs) y por otro el sonido fuerte (gj) de la letra jota actual (J). Había confusión y ninguna regla fue implementada.

LAS COSAS VAN A CAMBIAR ENTRANDO EL SIGLO XIX

Los territorios de la otrora Nueva España fueron “bautizados” por los revolucionarios novohispanos rebeldes al gobierno de la Corona Española de principios del siglo XIX, con el nombre de su capital: LA CIUDAD DE MÉXICO.

Grave error impuesto dictatorialmente, porque muchos no querían el apelativo natural de novohispanos, y por ello se refirieron a todos territorios de la Nueva España y a ellos mismos, con el apelativo de MÉJICO o MEJICANOS, como aparece en muchos de los documentos a partir de 1820. 

SON PUES, LOS LIBERALES, YA MODERNIZADOS QUIENES ESCRIBIERON MÉJICO CON EL SONIDO MODERNO DE LA LETRA “JOTA”. 

Como la x tenía en la segunda mitad del siglo XVIII, una pronunciación muy variable; podemos suponer que México se pronunciaba ya “Méjico”, aunque, por costumbre, se seguía escribiendo “México”.
Los propios gobernantes liberales y los historiadores de 1840-50 se dieron cuenta de ese error y comenzaron a escribir sus documentos: Méjico y mejicanos, como era la pronunciación natural de sus habitantes. Ya nadie pronunciaba Méshico, ni Mégsico.

He aquí la portada de un libro de esos años.



INCONGRUENCIAS

A ninguno de los fundadores de las nuevas naciones americanas separadas del Imperio Español de principios del siglo XIX, se les ocurrió llamar a sus nuevos países independientes con el mismo nombre de sus RESPECTIVAS CIUDADES CAPITALES. Salvo la República de Guatemala, que a imitación de los mexicanos lo hizo así.
A nadie en su sano juicio, se le hubiera ocurrido nombrar: Paris a toda Francia; Madrid a toda España, Berlín a toda Alemania; Londres a toda Inglaterra, Moscú a toda Rusia, Tokio a todo el Japón; Río Janeiro a todo el Brasil; Bogotá a toda Colombia, Buenos Aires a toda Argentina, etc. etc.

Los pensadores mexicanos, los filósofos y las personas que suelen meditar, aunque sea de manera superficial, sobre lo que sucede con las palabras México o Méjico, no han tocado este tema, precisamente, por falta de profundidad en su pensamiento o por desinterés en la materia.
Entonces, hay que preguntarnos: ¿Por qué fue así?  A guisa de investigar esa razón, hemos encontrado ciertas pruebas en documentos anteriores al levantamiento de los insurgentes rebeldes a la Corona Española.

Y para sorpresa de muchos, la respuesta está en los individuos que proyectaron la separación de la Nueva España del Imperio Español, a fines del siglo XVIII. Estos sujetos han sido los republicanos anglo-norteamericanos. Quienes crearon la Doctrina político-religiosa del “DESTINO MANIFIESTO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA” para destruir, confundir y sujetar a la población novohispana, y arebatarle sus territorios, quitarle esa riqueza, para que en lo futuro, no se organizara en una nación fuerte e independiente. Y en la correspondencia con sus protegidos los revolucionarios liberales mecsicanos escribieron con la letra x, pronunciada “cs”: Mécsico y mecsicanos, y también confundiendo el Virreinato de la Nueva España con una nueva República que se llamaría Mecsico. (1)





(1)  Don Agustín de Iturbide el padre de la nación mexicana independiente, se asemeja en mucho al fundador de la Nueva España; Hernán Cortés. Porque ambos, eran adalides de los valores eternos de la hispanidad, valores mismos de la civilización cristiana. Creó el Imperio Mexicano (escrito con “x”) Concepto de nación proyectada como una monarquía católica y aristocrática, adalid de la Hispanidad americana y que a partir de la Independencia nacería la nación Mexicana y los habitantes de cualquier parte de su geografía se llamarían mexicanos, no nada más los habitantes de su capital, la ciudad de México.
LA LETRA (X) EN NUESTRA LENGUA CASTELLANA.

Actualmente, dice la “Nueva Enciclopedia Sopena”, refiriéndose a la vigésima sexta letra del abecedario español:

“Antiguamente, la letra (X) representó dos sonidos: uno doble compuesto de la (K) o de la (G) suave junto a la (S): (KS) o (GS), y otro simple igual al de la (CH) francesa: Meshico o meshicano. Que hoy conserva en algunos dialectos como el bable (dialecto asturiano). Después tuvo valor de jota (J): Actualmente, solo tiene el sonido de (CS), como texto, extremo, léxico, xenofobia, xenofilia, anexo, etc. etc.”   
 
Como hemos visto, en la Enciclopedia de la lengua española Sopena, nos dice tajantemente: “Después tuvo el valor de jota”.  Pero no dice más, sin referirse a las fechas aproximadas de esa pronunciación. Actualmente la letra (X) sólo tiene el sonido de (CS).
Por lo tanto, los mejicanos del siglo XXI pronuncian el nombre de su país: MÉJICO, pero los escriben “México”. Y a sus nativos los llaman mejicanos, pero escriben el gentilicio “mexicanos” con x (cs). A todas luces se trata de una incongruencia, y muy grave.
Ya durante el siglo XVIII en sonido de la equis era como jota, pero también  ciertas palabras se escribían con (x) y se pronunciaban (cs).
Ejemplos: “que no haya dexado a la justa libertad y sencillez del lenguaje, etc. Reflexione pues mi lector estos exemplos, “dixese”, “influxos”, “exército”, “reflexione” “expresar, “máximo”.


En esa misma época se decía “dejado”, “reflexión”, “ejemplos”, “dijese”, “influjos”, “ejército”. “expresar” y “máximo” (conservan, hasta hoy, su pronunciación y su grafía).

CONCLUSIÓN

El error de pronunciación y grafía de las palabras México, Méjico; mexicano y mejicano, sigue en pie con la correspondiente confusión mental de los propios mejicanos. Pero, no han llegado todavía, filósofos y filólogos que puedan resolver de una vez por todas estas discrepancias.
Solamente, la costumbre de cometer diariamente este error, ha desembocado en apuntar, que se trata de una excepción a las reglas del alfabeto castellano. ¡Y creemos que así queda y quedará por mucho tiempo, por el desinterés de los propios mejicanos o mecsicanos para resolver la cuestión!

Aunque lo lógico sería escribir el nombre del país y su gentilicio, como se pronuncia en nuestro idioma castellano o español:

¡MÉJICO Y MEJICANOS!

LUIS OZDEN. Abril de 2016.












lunes, 29 de febrero de 2016

PALACIO DE HERNÁN CORTÉS


FACHADA AL ESTE

Hernán Cortés comenzó a construir su Palacio en 1529, al mismo tiempo que los Padres Franciscanos edificaban su Convento y la primitiva capilla. Precisamente lo edificó a un lado del templete piramidal, donde sin duda se practicaba el culto pagano de la sangrienta religión que privaba en todo el territorio dominado por la etnia acolhúa.
El antiguo poblado se asienta al norte del extenso valle que cierra el eje volcánico que rodea la ciudad de México y que ahí, baja abruptamente mil metros. El clima fresco de los 2300 metros sobre el nivel del mar de la capital mexicana, pasa en el valle de Cuernavaca a los 1300 en solamente 40 minutos de viaje en automóvil.

Este valle está regado por numerosos riachuelos que bajan de la sierra del monte Ajusco a 3700 metros de altitud donde existen frondosos bosques de coníferas, que en invierno se visten nieve. Desde sus enormes balcones naturales se puede contemplar el  esplendoroso panorama del valle con la ciudad de Cuernavaca cuya temperatura primaveral priva durante casi todo el año.  En los valles aledaños todavía existen numerosos manantiales de aguas minerales salutíferas. Cerca de esta ciudad existió el primer hospital naturista de todo el continente americano, en el siglo XVI, adonde acudían personas dolientes de todas partes, hasta del Perú.

Desde los tiempos de los grandes Cacíques acolúhas este valle era visitado por los gobernantes de la ciudad de Méshico-Tenochtitlan como lugar de veraneo.

Hernán Cortés conquistó este señorío antes que la ciudad de Moctezuma y su gusto por la buena vida le hizo volver ahí, para fincar su Palacio en este paraíso natural tan cercano a la capital de Virreinato.

Cuernavaca, derivación castellana del topónimo meshica Cuauhnáhuac quedó incluida en su enorme Marquesado, uno de los dos señoríos novohispanos que otorgó la Corona Española.
 El proyecto es de estilo renacentista adaptado a la geografía y clima subtropical del valle de Cuauhnáhuac, señorío meshica que perteneció a la familia del gran cacique Moctezuma II.  Hernán Cortés había quedado impresionado por el Palacio del Virrey don Diego Colón en Santo Domingo, así que cuando puso manos a la obra de su propio Palacio en Cuernavaca, pidió a los constructores que se basaran en el Palacio de don Diego Colón, que siendo virrey mandó construir en la ciudad de Santo Domingo de la Isla Española en el Caribe. No es remoto que haya sido don Hernán quien haya dibujado algunos bocetos, porque “era también jumétrico”.


FACHADA  AL OESTE

Cortés murió el 2 de diciembre de 1547, en Castilleja de la Cuesta, población cercana a Sevilla, cuando ya tenía determinado regresar a su Palacio de Cuernavaca. El Palacio siguió habitado por su viuda la Marquesa doña Juana de Zúñiga hasta principios de la década de 1560, mientras se terminaban los pleitos familiares que siguieron al Testamento.
La Marquesa se embarcó para Sevilla con sus dos hijas menores Catalina y Juana en esa década y su hijo, el segundo Marqués, don Martín llegó a Nueva España con su familia, visitó varias veces el Palacio entre 1563 y 1565. Pero fue obligado a regresar a España en 1566, por haber sido sospechoso de  participar en la Conjuración de los criollos.

El Palacio de Cuernavaca quedó entonces bajo la custodia del Lic. Altamirano, primo de Cortés y encargado de los asuntos del Marquesado. Desde esa fecha ningún heredero de Cortés vivió en el Palacio hasta la llegada del cuarto Marqués don Pedro Cortés, nieto del Conquistador en la década de 1620. Don Pedro Cortés murió en 1629 y fue enterrado junto a su ilustre abuelo en la Iglesia del Convento de San Francisco.

A lo largo de los siglos del Virreinato y del México independiente hasta la década de 1930, fueron varios de los descendientes italianos de Hernán Cortés que visitaron el antiguo Palacio de Cuernavaca, pero ya nadie vivió en él desde el siglo XIX cuando pasó a ser el Palacio de Gobierno del Estado de Morelos.


FACHADA PRINCIPAL


TESTAMENTO DE HERNÁN CORTÉS
 Primera cláusula: “Primeramente mando, que si muriese en estos reinos de España, mi cuerpo sea puesto e depositado en la iglesia de la parroquia donde estuviere la casa donde yo falleciere, e que allí esté en depósito e hasta que sea tiempo e a mi sucesor le parezca de llevar mis huesos a la Nueva España, lo que le encargo e mando que ansí haga dentro de diez años e antes si fuere posible e que los lleven a la mi villa de Coyoacán, y allí le den tierra en el monasterio de monjas que mando hacer e edificar en la dicha mi villa…y…..constituyo por mi enterramiento y de mis sucesores”.

Por lo anterior hemos visto que la primera preocupación, aparte de estar bien con Dios, era que sus restos descansaran en la tierra de su Conquista, en el país que robó su corazón y que con tan grande empeño lo había liberado del paganismo y tan sabiamente lo había gobernado emitiendo directivas que duraron por muchos años.
Los restos de Hernán Cortés no pudieron quedar en Coyoacán como había sido su deseo. Actualmente permanecen, tras diez consecutivos traslados, en  la Iglesia aneja al Hospital de Jesús Nazareno, del Centro Histórico de la ciudad de México. Una simple placa de bronce consigna:
HERNÁN CORTÉS, 1485-1547.

LUIS OZDEN
BIBLIOGRAFÍA

Apuntes Propios. Luis G. Pérez de León 1998.
Diccionario Porrúa S.A. México 1994.
“HERNÁN CORTÉS”.  José Luis Martínez. México, 1990





sábado, 30 de enero de 2016

LISTA DE LIBROS BÁSICOS SOBRE HERNÁN CORTÉS



HERNÁN CORTÉS DE MONROY
CONQUISTADOR DEL LOS AZTLANTECAS
13 de Agosto de 1521

La Academia de Hernán Cortés A. C.
Ciudad de México

Presenta a sus lectores una lista de:

LIBROS BASICOS PARA EL ESTUDIO DE LA FIGURA DE DON HERNÁN CORTÉS.

Alamán, Lucas. “Disertaciones sobre la historia de la República
                            Mexicana.”
Benítez, Fernando.- “La Ruta de Hernán Cortés.”
Cervantes de Salazar, Francisco. “Crónica de la Nueva España.”
Clavijero, Francisco Javier. “Historia Antigua de México y de su
                                               Conquista.”
Cortés, Hernán. “Cartas y Relaciones al Emperador Carlos V.”
Cuevas, Mariano.  “Cartas y Documentos de Hernán Cortés.”
Del Castillo, Cristóbal.- Relato de la peregrinación de los “Aztecas”.
Díaz de Castillo, Bernal.  “Historia Verdadera de la Conquista de
                                         La Nueva España.”
Durán, Diego Fray. “Historia de la Indias de Nueva España y Islas                                   de  Tierra Firme.”
Fuentes Mares, José. “Cortés el hombre”.
Gómara, Francisco López de. “Historia de la Conquista de México.”
Herrera, Antonio de. “Historia General de los Hechos de los
                                   Castellanos en las Islas y Tierra Firme del
                                   Mar Océano.”
Ixtlixóchitl, Fernando de Alva. “Relaciones Históricas.”
Macías, José.- “Hernán Cortés”.
Madariaga, Salvador de. “Hernán Cortés”.
Madariaga, Salvador de.- “Guerra en la Sangre”
Martínez, José Luis.- “Documentos Cortesianos”. 4 tomos
Motolinía o Fray Toribio de Benavente. “Historia de los indios de la
                                                                 Nueva España”.
Orozco Linares,  Fernando.- “La Conquista de México”.
Orozco y Berra, Manuel. “Historia Antigua y de la Conquista de
                                          México”.
Oviedo, Gonzalo Fernández de. “Historia General y Natural de las
                                                     Indias, Islas y Tierra Firme del
                                                     Mar Océano”.
Patronato mexicano del 5º Centenario de Cortés A.C. “Cortés”, Navegante, Político, Arquitecto, Economista y Literato. Editorial “Diana” 92                   
Pereyra, Carlos. “Hernán Cortés”.
Prescott, William. “Historia de la Conquista de México”.
Sahagún, Fray Bernardino de. “Historia Universal de las cosas de
                                                   Nueva España”.
Sigüenza y Góngora, Carlos De  - “Piedad Heroica de Hernán Cortés”.
                                                       “Relaciones Históricas”
Suárez de Peralta, Juan.- “Historia de las Indias de Nueva España”.
Tapia, Andrés de. “Relación sobre la Conquista de México”.
Torquemada. Fray Juan. “Monarchia Indiana”. 
Trueba Olivares,  Alfonso. “Hernán Cortés; Libertador del indio”.
Valle-Arizpe, Artemio.- “Andanzas de Hernán Cortés”.
Vasconcelos, José.- “Breve Historia de México”
Vasconcelos, José.- “Hernán Cortés creador de la Nacionalidad”.
Zamacois, Niceto de.- “Historia de México”.

LUIS OZDEN,
Enero 2016.




martes, 15 de diciembre de 2015

LA FE DE HERNÁN CORTÉS







LA FE DE HERNÁN CORTÉS


LA CRUZ Y LA ESPADA

Hernán Cortés desembarcó en la isleta de San Juan de Ulúa, el jueves Santo 21 de' abril de 1519, al frente de casi 600 hombres de guerra; habían pasado solamente 27 años desde la toma de Granada por los Reyes Católicos y 26 años y medio desde el descubrimiento del continente americano por Cristóbal Colón. Por lo tanto, Cortés y sus seguidores continuaban el impulso natural de la España de entonces, primera potencia europea, que junto a Portugal, abrían las rutas marinas al comercio y a la Fe cristiana.

Frente al pequeño grupo de exploradores se dibujaba la línea costera de un mundo desconocido.
Solamente, dos breves exploraciones anteriores habían tocado ese litoral; la de Hernández de Córdoba en 1517 y la de Juan de Grijalva en 1518.

México, nuestro país no existía todavía, el pueblo mexicano estaba aún por nacer y el territorio que Cortés contemplaba era ocupado por muy diversas tribus paganas que hablaban más de 50 lenguas y dialectos diferentes, guerreando continuamente unos contra otros. De entre ellos el más fuerte era la tribu colhúa, casta guerrera seguidora de una religión cruelísima con la cual esclavizaba a muchos pueblos oscureciendo su espíritu.
 Cada comunidad sometida debía entregar, entre otros, un tributo de jóvenes y doncellas para el sacrificio a sus dioses. Y los caciques temblaban con solo escuchar el nombre del gran "tlatoani" (el que habla más fuerte, el mandamás) Moctezuma.

Para entender la FE de Hernán Cortés y de sus compañeros hay tomar en cuenta los  antecedentes históricos que habían formado su carácter. En los españoles de los siglos XV Y XVI palpitaba la sangre de más de 30 generaciones de luchadores contra el musulmán, infiel invasor de Iberia por casi 800 años. Todos esos siglos de guerra templaron el valor y la FE de los cristianos, cualidades que no tenían los otros pueblos europeos.

Por lo tanto, para los hijos de la casta hidalga, empuñar la espada o la lanza, era la única manera de ganarse el pan y hacer morada. El hidalgo, no podía ejecutar otro trabajo, deshonra era, hacerlo por otros medios que no fuesen arriesgar con valor la propia vida, hacer fortuna, mantener su linaje o crear otro con las armas en la mano; todo esto, era lo correcto y digno para los jóvenes cristianos. El ancestral llamado de la cruzada medieval estaba en el alma de los conquistadores del nuevo mundo. La Cruz y la Espada eran los signos de la FE. Salvar las almas  de los paganos del Nuevo Mundo, aún contra la voluntad de estos, y extender el reinado de Jesucristo, eran los principales motivos de la Conquista; el llamado venía de Dios, los medios, de esos jóvenes, muchos de los cuales morirían en la aventura.

Hernán Cortés era el prototipo de esa casta de guerreros natos, para quienes la vida no tenía otro sentido que empuñar la espada, montar a caballo y arriesgar su vida con valor. Ganar la fortuna del infiel y del pagano a cambio de llevar la luz de la verdadera FE, protegiendo a los religiosos en su labor evangelizadora.

A los 19 años de edad el joven hidalgo Hernán, se precipitó en el tumultuoso torrente humano que buscaba fortuna y honra o tal vez la muerte. Como tantos otros cruzó el océano tormentoso, obedeciendo al llamado divino que marcó en Descubrimiento y la Conquista del Nuevo Mundo. SERVIR A DIOS Y AL REY era el lema.

Los hidalgos y la gente llana que se embarcaban en Sevilla para las nuevas tierras descubiertas; debían registrarse en La Casa de Contratación de Sevilla, estupendo filtro, que no permitía el ingreso de forajidos, perseguidos por la Justicia, dudosos cristianos, mujeres de mala vida y de polizontes: quienes no podían pagar su pasaje.

Con los cientos de miles de documentos del Archivo sevillano se derriba la Leyenda Negra confeccionada por los enemigos de España con la que afirman maliciosamente, que los conquistadores del continente eran “bandas de maleantes”. La Corona española controló mucho mejor que las otras monarquías, a sus emigrantes durante los 330 años que dominó en toda la Tierra Firme americana.

Mientras que la Corona inglesa, por ejemplo: desde principios del siglo XVII, vació las cárceles y calles de sus ciudades, de toda laya de indeseables, embarcando a cientos de miles para poblar las costas de Norteamérica. Propiciando, con esto, la extinción de los indios y la trata de esclavos negros arrancados del África.


En la mente de los conquistadores españoles, los seres humanos se dividían en tres clases: cristianos, infieles y paganos; convertir a los paganos a la FE de Jesucristo, comunicarles la luz de Su Revelación y someterlos al Rey Emperador de las Españas era un deber primordial.

Al Rey se le debía lealtad por ser ministro de Dios en la Tierra para defender a los cristianos de sus enemigos jurados y visibles; mientras que al Papa se le obedecía por ser el representante de Cristo para velar por la salud espiritual de los fieles y defenderlos de los enemigos de la FE: los judaizantes, los infieles y los herejes.

Hernán Cortés era hombre de FE probada; el soldado cronista Bernal Díaz del Castillo escribe en su "Historia Verdadera": "Cortés era muy religioso, rezaba todas las mañanas en su libro de oraciones y oía la Santa Misa con devoción".

Antes de entrar en batalla con los nativos les hacía leer por medio de sus intérpretes, el Requerimiento legal; si aceptaban ser amigos se les daba la paz, en caso contrario, se les hacía la guerra.

Para entender a los conquistadores y, con ellos, a su más insigne representante hay que ser consciente de esta circunstancia: Toda la actuación de Cortés como conquistador, gobernante, político, poblador y constructor de la nueva nación mexicana, estaba impregnada del ideal medieval que creó la civilización cristiana; del amor que sentía por la tierra de su conquista, de la que hoy formamos parte y de su fidelidad al Rey. Hernán Cortés estaba convencido de la santidad de su empresa.

En noviembre de 1547 en Castilleja de la Cuesta, poco antes de fallecer, pide en la primera cláusula de su testamento que sus restos sean trasladados la villa de Coyoacán. Actualmente, éstos se encuentran en la iglesia anexa al Hospital de Jesús por él fundado en el centro de la ciudad de México.
Los hombres y mujeres del siglo XXI, sobre todo los que pontifican de historiadores oficiales, no ven o no quieren ver los antecedentes del nacimiento de la nación mexicana. Influenciados, como están, por los anti valores del cristianismo, como son: el ateísmo, el liberalismo, el neo indigenismo marxista, la indiferencia religiosa y el hedonismo; permeados por las corrientes destructoras de la mente y del espíritu; del mundialismo apabullante y su secuencia  sensiblera, romántica, debilitadora de la educación y del carácter heredados de nuestros ancestros.

A los intelectuales que desprecian la verdad histórica, qué la han sustituido por otra falsa, fantasiosa y subjetiva, hago un llamado urgente: recobremos el conocimiento y la difusión de nuestro pasado mediterráneo. Somos el resultado de la Conquista española.
  

REFLEXIÓN


Desde el punto de vista de la Religión del pueblo mexicano; podríamos afirmar que  el Acta de Nacimiento de lo que sería México, comenzó cuando Cortés derribó los ídolos del templo mayor colhúa al inicio de la Conquista, el 13 de agosto de 1521.

Su FE de Bautismo se escribió el 12 de diciembre de 1531 cuando la Virgen  Santísima se apareció al neófito Juan Diego en el cerro del Tepeyac, y que su Confirmación sería el 27 de septiembre de 1821, cuando don Agustín de Iturbide entró en la ciudad de México al frente del Ejército Trigarante para consumar su independencia política.

LUIS OZDEN
luisozden@yahoo.com
 Diciembre de 2015.

FUENTE DE INFORMACIÓN:   Archivo de la Academia de Hernán Cortés, San Ángel. Ciudad de México.